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Pasión Albiceleste
Fútbol argentino, con el corazón

Cómo Argentina se convirtió en la selección de los penales

· revisado el · claravidal

Brasilia, 6 de julio de 2021. Yerry Mina camina hacia el punto de penalti con el paso de quien ya ha decidido dónde la va a poner, y se encuentra por el camino con un tipo de guantes que le habla como si fueran vecinos de escalera. «Mirá que te como, hermano». Mina la manda al muñeco. Emiliano Martínez se gira hacia la tribuna con los brazos abiertos y esa cara de recreo largo. Fue el segundo penalti que atajó esa noche. Le quedaba uno más.

Cualquiera que haya seguido a la selección sabe lo que se estaba rompiendo ahí. Porque durante casi veinte años, la tanda fue el sitio donde a Argentina se le terminaban los cuentos.

La herida: Chile, dos veces

Empecemos por el sitio donde más duele. Copa América 2015, final en Santiago, empate a cero, tanda. Higuaín la manda a las nubes, a Banega se la atajan, Chile gana 4-1 y levanta la copa en su casa. Un año después, Copa América Centenario, mismo rival, misma final, otra vez cero a cero. Y esta vez el que la manda por encima del larguero es Messi. Chile gana 4-2. Messi se sienta en el vestuario, llora, y en la zona mixta dice que para él la selección se terminó.

Antes de eso ya había cicatrices. La final de la Copa América 2004 contra Brasil se fue en penaltis. El cuarto de final del Mundial 2006 contra Alemania también, con Ayala y Cambiasso fallando mientras Lehmann sacaba de la media un papelito que dio la vuelta al mundo. Hubo excepciones luminosas —Goycochea en Italia 90, Romero contra Holanda en 2014—, pero eran eso: excepciones que confirmaban la sensación general de que aquello era una lotería y a Argentina le tocaba el número feo.

Lo que cambió de verdad

Con Scaloni y su cuerpo técnico pasó algo poco épico y muy eficaz: se dejó de tratar la tanda como un accidente. Martín Tocalli, el entrenador de porteros, trabaja con vídeo de los lanzadores rivales, tendencias, últimos penaltis tirados, hacia dónde va cada uno cuando está nervioso. La lista de tiradores no se improvisa en el círculo central con veintidós tíos discutiendo: sale del banquillo con el orden ya decidido, y ese orden tiene en cuenta quién quiere tirar, no solo quién tiene mejor pie.

Y luego está Emiliano Martínez, que le añadió a todo eso una capa que no se entrena con vídeo. El paseíllo, el balón que se aleja rodando, la charla, el retraso, el bailecito. Puede gustar más o menos —a los rivales no les gusta nada—, pero el efecto es medible: el que llega al punto de penalti pensando en el portero ya no está pensando en su propio disparo.

Tanda por tanda

Colombia, semifinal de la Copa América 2021

1-1 y a los once metros. Cuadrado abrió con gol y ahí se acabó la fiesta colombiana: Dibu le atajó a Davinson Sánchez, a Yerry Mina y a Edwin Cardona. Del lado argentino falló uno solo. 3-2 y a la final del Maracaná, esa que rompió los veintiocho años sin títulos.

Países Bajos, cuartos de final del Mundial 2022

El partido más feo y más caliente de Qatar. Argentina iba 2-0, los holandeses lo empataron en el descuento con aquel remate de Weghorst desde la falta ensayada, y en la prórroga no se movió nada. En la tanda, Dibu atajó los dos primeros: Van Dijk y Berghuis. Enzo Fernández estrelló la suya en el palo y Lautaro Martínez metió la definitiva. 4-3.

Francia, final del Mundial 2022

3-3 después de la locura de los ciento veinte minutos. Mbappé marcó, Coman se la puso a Dibu en el sitio equivocado, Tchouaméni la mandó fuera. Messi, Dybala y Paredes cumplieron, y Montiel puso la que hizo que treinta y seis años de espera cupieran en un segundo. 4-2.

Ecuador, cuartos de final de la Copa América 2024

Enner Valencia empató en el minuto 91 y la tanda volvió a aparecer como aparecen las cosas que ya no dan miedo. Messi intentó una picadita a lo Panenka y la mandó por encima del larguero, lo que en otra época habría sido el titular de la derrota. Dibu le atajó a Ángel Mena y a Alan Minda. 4-2 y para adelante.

Los números del Dibu

Cuatro tandas con la selección desde 2021, cuatro clasificaciones. Ocho penaltis atajados en esas cuatro tandas: tres a Colombia, dos a Países Bajos, uno a Francia y dos a Ecuador. Guante de Oro en la Copa América 2021, en el Mundial de Qatar y en la Copa América 2024. Y por si alguien pensaba que era cosa de la albiceleste, en 2024 hizo lo mismo con el Aston Villa en la eliminatoria europea contra el Lille.

Nada de esto convierte una tanda en algo controlable. Sigue siendo un tío solo delante de otro tío solo, a once metros, con medio país sin respirar. Pero la diferencia entre 2016 y 2022 no es que a Argentina le haya empezado a sonreír la suerte. Es que ahora los rivales llegan al punto de penalti sabiendo quién les espera, y esa información pesa. Van Dijk lo sabía. Coman lo sabía.

Lo que antes era el momento en el que Argentina se caía, ahora es el momento en el que el rival mira al suelo.

Yerry Mina, aquella noche de Brasilia, ya lo había escuchado de la boca del propio portero. Le habían avisado.