¿Cuántos Mundiales sub-20 ganó Argentina y qué fue de aquellos campeones?

Utrecht, junio de 2005: un pibe de 17 años que había arrancado en el banco terminó el torneo con el premio al mejor jugador y al goleador. Era Messi, y es la excepción.
Argentina ganó seis Mundiales sub-20 —1979, 1995, 1997, 2001, 2005 y 2007—, más que cualquier otro país. De cada plantel campeón, apenas un puñado se hizo titular en la mayor. Y de los seis equipos juntos, solo dos hombres levantaron después la Copa del Mundo: Messi y Di María, en Qatar 2022.
¿En qué años ganó Argentina el Mundial sub-20?
Seis finales jugadas, seis finales ganadas. Ninguna se definió por penales.
| Año | Sede | Final | Los que se hicieron titulares en la mayor |
|---|---|---|---|
| 1979 | Japón | 3-1 a la Unión Soviética | Maradona, Ramón Díaz, Gabriel Calderón, Juan Barbas, Juan Simón |
| 1995 | Qatar | 2-0 a Brasil | Juan Pablo Sorín |
| 1997 | Malasia | 2-1 a Uruguay | Riquelme, Aimar, Cambiasso, Walter Samuel, Placente, Scaloni |
| 2001 | Argentina | 3-0 a Ghana | Saviola, Maxi Rodríguez, D’Alessandro, Coloccini, Burdisso |
| 2005 | Países Bajos | 2-1 a Nigeria | Messi, Agüero, Gago, Zabaleta, Garay |
| 2007 | Canadá | 2-1 a República Checa | Agüero, Di María, Banega, Sergio Romero |
En cuatro de esas seis ediciones el mejor jugador del torneo fue argentino: Maradona en el 79, Saviola en 2001, Messi en 2005 y Agüero en 2007. Agüero, además, es el único que ganó dos: entró pibe en el plantel de 2005 y dos años después fue la figura en Canadá. José Pekerman dirigió tres títulos seguidos —1995, 1997 y 2001— y con esa cosecha armó después la mayor de Alemania 2006.
¿Cuántos de cada camada llegaron de verdad a la mayor?
Entre dos y seis por plantel. Ese es el número real, y explica todo lo demás.
El 79 fue el más productivo en proporción: Maradona (91 partidos con la mayor), Ramón Díaz, Calderón y Barbas jugaron Mundiales de mayores, y Juan Simón terminó siendo titular en la final de Italia 90. El 97 fue el más profundo: Riquelme, Aimar, Cambiasso, Samuel, Placente y un lateral que casi nadie recordaba de ese equipo hasta que se sentó en el banco de la mayor y ganó todo, Lionel Scaloni.
El 95, en cambio, dejó un solo nombre grande: Sorín, capitán de aquel equipo en Qatar y después capitán de la selección en Alemania 2006, con más de 70 partidos. Ariel Ibagaza, que fue de los mejores en ese torneo, hizo una carrera larguísima en España —Mallorca, Villarreal, Olympiacos— y en la mayor no pasó de anécdota.
¿Cuántos campeones sub-20 ganaron después un Mundial de mayores?
Dos: Messi, campeón juvenil en 2005, y Di María, campeón juvenil en 2007. Los dos, en Qatar 2022.
Pero el dato que más dice es otro. El plantel que perdió la final del Maracaná en 2014 estaba construido sobre esas dos camadas: Sergio Romero, Zabaleta, Garay, Gago, Banega, Di María, Agüero y Messi. Ocho campeones sub-20 en una final de Mundial de mayores. La fábrica había funcionado; lo que faltó fue un gol.
¿Qué pasó con los que no llegaron?
Casi todos siguieron siendo futbolistas. Buenos, incluso. Lo que no volvieron a ser fue seleccionados.
- Leandro Romagnoli (2001): ídolo absoluto de San Lorenzo, más de quince años de carrera, un puñado mínimo de partidos con la mayor.
- Gustavo Oberman y Neri Cardozo (2005): compañeros de habitación de Messi en Países Bajos, carreras dignas en Europa y México, cero peso en la selección.
- Mauro Zárate, Pablo Piatti y Maxi Moralez (2007): tres que hicieron plata y partidos en Lazio, Valencia y la MLS, y que en la mayor entraron y salieron sin dejar marca.
- Bernardo Romeo (1997): goleador de Huracán y de San Lorenzo, campeón del mundo juvenil, testimonial en la mayor.
El filtro tiene motivos concretos y todos operan al mismo tiempo. El primero es el puesto: si tenés 19 años y sos enganche en 1997, adelante tuyo están Riquelme y Aimar, y no hay lugar para un tercero. El segundo es el club al que te vende el título: un Mundial sub-20 dispara el precio, y muchos se fueron a equipos europeos donde no jugaron, en ligas menores, a los 19 años, sin volver nunca a un nivel visible. El tercero son las lesiones —Óscar Ustari, el arquero del 2005, es el caso más duro—. Y el cuarto es que el torneo dura tres semanas: en un sub-20 gana un equipo, y la mayor no elige equipos, elige jugadores sueltos contra los mejores del mundo en su puesto.
¿Sirve entonces ganar un Mundial sub-20?
Sirve para lo que sirve: garantiza que la camada existe, no que el pibe llegue.
Las tres selecciones de mayores más queridas de los últimos veinte años —la del 2006, la finalista del 2014 y la de Qatar— salieron todas de esos planteles juveniles. Al mismo tiempo, el último título sub-20 argentino es de 2007. Después vinieron años flacos, la eliminación en octavos con Nigeria en el Mundial que Argentina organizó en 2023, y la final perdida 2-0 con Marruecos en Chile 2025. Diecinueve años sin ganar la categoría que Argentina más ganó en la historia.
Si querés un termómetro para el próximo campeón juvenil, mirá dónde juega en enero siguiente. Los que siguieron en Primera —Messi en el Barcelona B con minutos en el primero, Di María en Rosario Central— llegaron. Los que fueron vendidos a un club mediano de Europa a mirar desde el banco, no.
