¿Estuvo arreglado el Argentina 6 – Perú 0 del Mundial 78?

No está probado. El 21 de junio de 1978, en Rosario, Argentina le ganó 6-0 a Perú cuando necesitaba ganar por cuatro goles para jugar la final. Hay hechos comprobados que dan motivos para sospechar: jugó sabiendo el resultado de Brasil y Videla entró al vestuario peruano con Henry Kissinger. Pero ningún juez ni la FIFA dieron por probado un soborno.
Acordate de la imagen: el Gigante de Arroyito lleno de papelitos, Kempes con el pelo largo abriendo el marcador a los 21 minutos, y una tribuna que a la media hora ya hacía la cuenta con los dedos. Esa noche nadie en Rosario pensaba en sospechas. Las sospechas llegaron después y no se fueron más.
¿Por qué Argentina necesitaba exactamente cuatro goles?
La segunda ronda de 1978 no tenía semifinales. Eran dos grupos de cuatro y el primero de cada grupo iba a la final. En el Grupo B estaban Argentina, Brasil, Polonia y Perú. Antes de la última fecha Argentina le había ganado 2-0 a Polonia y había empatado 0-0 con Brasil. Brasil le había ganado 3-0 a Perú.
Esa tarde Brasil le ganó 3-1 a Polonia en Mendoza y terminó con 5 puntos, 6 goles a favor y 1 en contra: diferencia de +5. Argentina llegaba con +2. Con un 3-0 empataba la diferencia pero quedaba abajo en goles a favor, así que hacía falta ganar por cuatro. Ganó por seis.
¿Qué hechos están comprobados?
| Hecho | Qué se sabe |
|---|---|
| Horarios | Brasil-Polonia empezó a las 16:45 y Argentina-Perú a las 19:15. Argentina salió a la cancha sabiendo cuántos goles necesitaba. |
| Perú ya estaba eliminado | Había perdido 3-0 con Brasil y 1-0 con Polonia. No se jugaba nada. |
| La visita al vestuario | Antes del partido Jorge Rafael Videla entró al vestuario peruano con Henry Kissinger, que había ido al Mundial como invitado. Leyó un mensaje de hermandad latinoamericana. Varios jugadores peruanos lo contaron después. |
| El arquero | Ramón Quiroga, el arquero de Perú, era rosarino y se había nacionalizado peruano. Siempre negó haberse dejado hacer goles. |
| El resultado | Iban 2-0 al entretiempo (Kempes y Tarantini). En el segundo tiempo cayeron cuatro más: Kempes, Luque, Houseman y otra vez Luque. |
| Los dos gobiernos | Argentina y Perú estaban gobernados por dictaduras militares (Videla y Francisco Morales Bermúdez) y ambas participaban del Plan Cóndor de coordinación represiva. |
¿Por qué no se jugó a la misma hora que Brasil?
Porque en 1978 no había ninguna norma que obligara a jugar a la vez los últimos partidos de un grupo. El calendario estaba fijado de antemano y Brasil protestó igual. La regla de la simultaneidad llegó después de España 82, cuando Alemania Federal y Austria jugaron un 1-0 que les servía a los dos y dejaba afuera a Argelia. Que Argentina jugara sabiendo lo que necesitaba le daba ventaja, pero era una ventaja legal.
¿Qué contaron los jugadores peruanos años después?
Lo más repetido es lo del vestuario. Varios peruanos dijeron que la visita de Videla con Kissinger los cayó mal y que no entendían qué hacía un dictador con un exsecretario de Estado norteamericano en su vestuario minutos antes de salir. José Velásquez, mediocampista de aquel equipo, fue de los más duros: habló de la presión de esa visita y, con los años, dijo sospechar de compañeros suyos. No presentó pruebas y los señalados lo negaron.
Quiroga, el que más recibió, defendió siempre que Perú jugó un mal partido contra un rival que venía encendido. El DT Marcos Calderón también rechazó que hubiera arreglo. Y fijate en un detalle que se suele olvidar: en los primeros minutos Perú pegó un tiro en el palo con Juan Carlos Oblitas. Si entraba, la historia era otra.
¿Qué acusaciones nunca se probaron?
- El trigo y los créditos. En 1986 el diario británico The Sunday Times publicó que Argentina había mandado a Perú un cargamento de granos y liberado créditos a cambio del resultado. Nunca apareció un documento que atara ese envío al partido.
- Los presos políticos. En 2012 el exsenador peruano Genaro Ledesma declaró ante la Justicia argentina, en la causa por el Plan Cóndor, que el régimen de Morales Bermúdez había aceptado recibir en Argentina a trece opositores peruanos deportados como parte del trato. Ledesma era uno de esos trece. Las deportaciones existieron; el vínculo con el partido quedó en su testimonio.
- Plata a los jugadores. Se dijo muchas veces que hubo pagos a futbolistas peruanos. Ninguna investigación judicial ni deportiva lo acreditó con nombres, montos o cuentas.
¿Hubo alguna investigación oficial?
La FIFA no abrió ninguna investigación sobre el partido y el resultado nunca se revisó. Lo que llegó a un juzgado fue el testimonio de Ledesma, dentro de una causa por crímenes de la dictadura, no un proceso por el partido en sí. Por eso la respuesta depende de qué le pidas a la palabra «arreglado»: sospechas razonables sobran; una prueba que se sostenga, en casi cincuenta años, no apareció.
¿Le quita algo al título del 78?
Para muchos hinchas, el partido de Rosario es la mancha de aquel Mundial, más que la final. El contexto pesa: se jugó bajo una dictadura que usó la Copa como propaganda mientras a pocas cuadras de la cancha de River funcionaba la ESMA. Lo otro también es cierto: aquel equipo de Menotti tenía a Kempes, Fillol, Passarella, Ardiles y Luque, y en la final le ganó 3-1 a una Holanda que había sido finalista cuatro años antes. Las dos cosas conviven, y quien diga que una borra la otra está eligiendo qué recordar.