México 70: el único Mundial en el que a Argentina la dejaron afuera en la cancha

Faltaban unos minutos y la Bombonera ya no gritaba, rezaba. Era el 31 de agosto de 1969 y Perú ganaba 2-1 con dos goles de Oswaldo Ramírez, un delantero flaco al que en Lima le decían Cachito. Argentina necesitaba ganar. Alberto Rendo empató sobre el final, la tribuna explotó un segundo y después se dio cuenta de que el empate no alcanzaba. Cuando el árbitro terminó el partido, los peruanos se abrazaban en el medio de la cancha de Boca y la selección argentina se quedaba sin Mundial.
Si alguna vez te preguntaste cuándo fue la última vez que Argentina miró un Mundial por televisión, la respuesta es esa noche. Y tiene una particularidad que casi nadie recuerda: fue la única vez que la dejaron afuera jugando.
Las otras ausencias fueron por decisión propia
Antes de 1970, Argentina ya había faltado a tres Mundiales. Pero en ninguno la eliminaron.
- 1938: la AFA quería organizar el torneo y la FIFA se lo dio a Francia. Argentina no fue.
- 1950: las peleas con la federación brasileña, que venían de antes, terminaron con Argentina sin viajar a Brasil.
- 1954: tampoco se anotó. La selección seguía encerrada en sí misma, convencida de que el mejor fútbol del mundo se jugaba acá.
Esa idea se pagó cara en Suecia 58, con el 6-1 contra Checoslovaquia que todavía se nombra como una herida. Pero ni siquiera ese golpe preparaba para lo que pasó en 1969: por primera vez, el fútbol le dijo que no a Argentina en la cancha.
Un grupo de tres y ningún margen
La eliminatoria sudamericana para México 70 se jugaba en grupos chicos. A Argentina le tocó con Bolivia y Perú, ida y vuelta, y solo el primero se clasificaba. En los papeles, era un trámite. En la práctica, fue una pesadilla desde el primer partido.
El técnico era Adolfo Pedernera, una leyenda de La Máquina de River. El problema no era el nombre en el banco, sino todo lo demás: una selección armada a las apuradas, con poco tiempo de trabajo y con los clubes pesando más que el equipo nacional.
| Fecha (1969) | Partido | Resultado |
|---|---|---|
| 27 de julio | Bolivia – Argentina (La Paz) | 3-1 |
| 3 de agosto | Perú – Argentina (Lima) | 1-0 |
| 10 de agosto | Bolivia – Perú (La Paz) | 2-1 |
| 17 de agosto | Perú – Bolivia (Lima) | 3-0 |
| 24 de agosto | Argentina – Bolivia (Buenos Aires) | 1-0 |
| 31 de agosto | Argentina – Perú (Bombonera) | 2-2 |
Fijate el arranque: dos partidos afuera, dos derrotas. En La Paz, la altura hizo lo suyo y Bolivia ganó 3-1. Una semana después, en Lima, Perú ganó 1-0. Argentina volvió a Buenos Aires sin puntos y con la calculadora en la mano.
La Bombonera, con todo en juego
Le ganó a Bolivia 1-0 en casa y llegó a la última fecha con una sola salida: vencer a Perú. Con el empate, los peruanos terminaban primeros.
Y Perú no era cualquier rival. Lo dirigía Didí, el brasileño bicampeón del mundo, que le había dado a ese equipo una forma de tocar la pelota que en Sudamérica pocos tenían. Tenía a Héctor Chumpitaz atrás y a un pibe llamado Teófilo Cubillas que al año siguiente iba a deslumbrar en México. No llegaba a la Bombonera a defenderse: llegaba a jugar.
El partido fue una montaña rusa. Ramírez puso el 1-0, Rafael Albrecht empató de penal, Ramírez volvió a meterla y Rendo igualó cuando ya casi no quedaba tiempo. Ese gol del final es el que más duele en la memoria, porque durante un rato largo pareció el comienzo de algo. No lo fue. El 2-2 dejó la tabla así: Perú 5 puntos, Bolivia 4, Argentina 3. Último del grupo.
Al año siguiente, Perú llegó a cuartos de final en México y cayó 4-2 con el Brasil de Pelé. Ese mismo Mundial que el hincha argentino tuvo que mirar de afuera, con la camiseta guardada en el cajón.
Lo que dejó el golpe
El 2-2 en la Bombonera sirvió para algo: mostró que Argentina no se podía seguir armando a las apuradas, con jugadores que se juntaban una semana antes y que dependían de lo que quisieran prestar los clubes.
La primera lección fue la altura. Para la eliminatoria de Alemania 74, la AFA mandó a un grupo de jugadores a entrenarse semanas antes en el norte y en Bolivia para aclimatarse. Se la conoció como la «selección fantasma», porque casi nadie sabía dónde estaba ni quiénes la formaban. En La Paz, esta vez, Argentina ganó 1-0 y se clasificó.
La segunda lección tardó un poco más y tuvo nombre propio. En 1974, César Luis Menotti se hizo cargo de la selección con una condición que en ese momento sonaba rara: tiempo. Pidió un proceso largo, con los jugadores a disposición y con la selección por encima de los clubes, pensando en el Mundial 78 que se jugaba en casa. Armó juveniles, probó, sostuvo nombres. Cuatro años después, Argentina era campeona del mundo por primera vez.
No hay una línea recta entre la noche de Cachito Ramírez y la tarde de Kempes en el Monumental, pero el camino arranca ahí. Desde México 70, Argentina no volvió a faltar a un Mundial. Son más de cincuenta años clasificándose, en eliminatorias de todos los formatos, con técnicos de todos los estilos y generaciones de toda clase.
Por eso, cada vez que alguien se queja de que una eliminatoria se hace larga, acordate del 31 de agosto de 1969. Esa noche la Bombonera aprendió que a un Mundial no se entra por historia ni por camiseta. Hay que ganárselo en la cancha, y Perú se lo ganó.