«Muchachos»: quién escribió de verdad el himno que Argentina cantó en Qatar

La noche del 18 de diciembre de 2022, en el vestuario del estadio de Lusail, un grupo de campeones del mundo con las camisetas empapadas cantaba a gritos una canción sobre un tipo al que había dejado su novia. No lo sabían del todo, o sí, da igual. La melodía era la de una cumbia rock que sonaba en las bodas argentinas veinte años antes, y la letra la había escrito un hincha de Racing desde su casa, sin encargo de nadie, sin discográfica detrás y sin la menor idea de que iba a terminar ahí.
De todas las canciones de hinchada que existen —y en Argentina existen miles, casi todas de autor perdido—, «Muchachos» tiene algo raro: se puede reconstruir con fechas y con nombres.
Una canción para emborracharse, no para ganar mundiales
La Mosca Tsé-Tsé se formó en Buenos Aires a mediados de los noventa: vientos, guiños de cumbia, ska y rock, y una puesta en escena de fiesta permanente con Guillermo Novellis al frente. Su bomba fue «Para no verte más», que a finales de los noventa se coló en las radios de media Latinoamérica y también en las de España, en esa época en que uno tarareaba el estribillo sin saber ni cómo se llamaba el grupo.
Unos años después publicaron «Muchachos, esta noche me emborracho», que va exactamente de lo que promete el título: un hombre despechado que reúne a sus amigos para anunciarles que hoy bebe. Ni una palabra de fútbol. Ni una. Era una canción de barra de bar con trompetas, de esas que se ponen a las tres de la mañana cuando el banquete ya se ha desmadrado.
El salto a la tribuna
Las hinchadas argentinas funcionan como una máquina de reciclaje: cogen una melodía de donde sea —rock nacional, cumbia, reguetón, un jingle de televisión— y le encajan una letra propia. Esa melodía de La Mosca acabó en las tribunas, y el rastro que más se repite lleva a la parcialidad de Racing, que la venía cantando con su propia letra bastante antes de que existiera ninguna versión para la selección.
Ahí aparece Fernando Romero, hincha de Racing. Después de la Copa América de 2021 —la final del 10 de julio en el Maracaná, aquel 1-0 a Brasil con el gol de Ángel Di María— escribió una letra nueva sobre esa misma base y la subió a redes. No pasó gran cosa al principio. Un vídeo casero más entre los cientos que se publican cada semana. La canción tardó meses en salir del teléfono de la gente y llegar a las canchas, y de ahí a los aeropuertos, y de ahí a Doha.
Por qué prendió esa letra y no otra
Casi todas las canciones de hinchada son fanfarronería: te vamos a ganar, sos un pecho frío, mirá cómo corren. «Muchachos» hace lo contrario. Empieza reconociendo el daño.
No te lo puedo explicar, porque no vas a entender: las finales que perdimos, cuántos años las lloré.
Cualquiera que haya seguido a la Albiceleste sabe exactamente de qué finales habla, y el que las vivió no necesita que se las enumeren. Después está la parte que convirtió el estribillo en otra cosa: la mención a Diego, muerto el 25 de noviembre de 2020, apenas unos meses antes de que se escribiera la letra. La canción no lo homenajea desde lejos, lo coloca en una escena doméstica, con sus padres, mirando un partido y alentando a Messi. Se cantó con el luto todavía tibio.
Y luego el verso de Malvinas, que en Argentina se canta sin pensarlo y que fuera del país fue el que levantó cejas, sobre todo en la prensa británica durante el Mundial. Es la parte de la canción que no viaja.
Los versos que cambian según quién la cante
Una canción de hinchada no tiene versión oficial, tiene versiones. «Muchachos» las acumuló a velocidad ridícula:
- Antes del 18 de diciembre se cantaba en futuro: quiero ganar la tercera, quiero ser campeón mundial. Después de la final, medio país lo pasó al pasado y empezó a cantar que ya la habían ganado. Conviven las dos, según el ánimo y según la peña.
- Cada club le puso lo suyo, empezando por el de origen. El molde admite cambiar el nombre del ídolo y del torneo sin que se caiga el estribillo.
- Los que la cantan de memoria y a voz en grito suelen comerse un verso o cambiarlo, y ahí es donde se nota quién la aprendió en la cancha y quién la aprendió en el móvil.
El grupo, enterándose por la calle
Lo más divertido del asunto es la posición de La Mosca en todo esto: una banda de fiesta que llevaba dos décadas tocando su canción de despecho y que de pronto la escuchó por todas partes con otra letra que no había escrito nadie del grupo. Acabaron grabando su propia versión con los versos nuevos, y Novellis se puso a cantar su tema convertido en otra cosa, delante de un público que ya no venía a escuchar la historia del tipo abandonado.
Al final quedó una cadena bastante improbable y perfectamente documentada: una banda de Buenos Aires escribe una cumbia rock sobre una borrachera, una tribuna se la apropia, un hincha de Racing le pone letra tras una Copa América y un año y medio después la canta el plantel campeón del mundo en el vestuario, en el avión y en el camión que se arrastró por la General Paz. Las canciones de cancha casi nunca tienen autor. Esta lo tiene, y se llama Fernando Romero.