La tabla de goleadores de la Albiceleste y lo que esconde

El Sadar, Pamplona, junio de 2022. Un amistoso de esos que se juegan porque la fecha FIFA existe, contra Estonia, con medio estadio de turistas y la otra mitad de argentinos que viven en Europa. Messi marca a los ocho minutos. Y otra vez. Y otra. Cuando el árbitro pita el final, el 5-0 lleva cinco veces su nombre. Cinco goles en un partido que nadie iba a recordar y que ahora se recuerda solo por eso.
Esa tarde tiene el mismo peso en la tabla histórica que los goles que Batistuta le hizo a Nigeria o los que Maradona le hizo a Inglaterra. Un gol es un gol. La tabla no pregunta contra quién ni para qué.
Cómo está la tabla hoy
Messi vive en otro barrio. Superó los cien goles con la camiseta argentina en marzo de 2023, con un triplete a Curazao en Santiago del Estero, y desde entonces siguió sumando hasta pasar holgadamente los ciento diez. Antes de eso ya había dejado atrás a Pelé (77) como máximo goleador histórico de una selección sudamericana, con un triplete a Bolivia en el Monumental en 2021.
Detrás, muy detrás, la lista se ordena así:
- Gabriel Batistuta: 54 goles en 77 partidos.
- Sergio Agüero: 41 goles en 101 partidos.
- Hernán Crespo: 35 goles en 64 partidos.
- Diego Maradona: 34 goles en 91 partidos.
- Gonzalo Higuaín: 31 goles en 75 partidos.
Lo primero que salta es Maradona por debajo de Crespo. Lo segundo, que Batistuta aguantó arriba durante catorce años: llegó a 54 en 2002 y nadie se le acercó hasta que Messi lo pasó con un triplete a Panamá en la Copa América Centenario de 2016.
Batistuta era otra cosa
A Bati la memoria colectiva lo trata bien, pero todavía se queda corta. Fue goleador de la Copa América del 91 con seis goles y campeón en el 91 y el 93. Fue el primer futbolista en hacer un triplete en dos Mundiales distintos: a Grecia en el 94 y a Jamaica en el 98. Terminó con diez goles en Mundiales, que fue el récord argentino hasta que Messi llegó a trece.
Y lo hizo en 77 partidos. Marcó en prácticamente siete de cada diez encuentros que jugó con la selección. Ese promedio no lo tiene ninguno de los que están cerca suyo en la lista.
El caso Maradona
Treinta y cuatro goles en 91 partidos. Uno cada dos partidos y medio largos. A un enganche que jugaba por detrás del nueve, que retrocedía a buscar la pelota a la mitad de la cancha y que en el 86 se dedicó básicamente a construir, esa cifra le sienta razonablemente bien. En Mundiales hizo ocho goles en 21 partidos.
Pero hay algo más, y es puro calendario. Argentina fue anfitriona del Mundial 78, así que no jugó eliminatoria. Como campeona del mundo entró directo al 82 y otra vez directo al 90. En toda la carrera internacional de Maradona, la única eliminatoria completa que disputó fue la del 86, seis partidos, más la del 94 con el repechaje contra Australia. Un delantero de hoy juega dieciocho partidos de eliminatoria por ciclo. Diego jugó menos de diez en toda su vida.
Los partidos que no existían
Aquí está el nudo. La eliminatoria sudamericana con formato de liga de todos contra todos se estrenó en 1996, camino a Francia 98: dieciséis partidos. Antes eran grupos pequeños de tres o cuatro selecciones y cuatro o seis partidos como mucho. En el ciclo hacia 2026, con diez selecciones, son dieciocho fechas garantizadas.
A eso hay que sumarle los amistosos. La selección de los años noventa hacía giras, sí, pero el calendario de los últimos quince años multiplicó las ventanas: partidos en Estados Unidos, en China, en Arabia Saudí, en Indonesia, contra rivales de otra escala futbolística. El Estonia de Pamplona no es una anomalía, es una consecuencia. Messi ha superado los ciento noventa partidos con la camiseta. Batistuta jugó 77. Maradona, 91.
Los promedios ordenan la lista de otra manera
Si en vez de goles totales miramos goles por partido, la fotografía cambia:
- Batistuta: cerca de 0,70.
- Messi: alrededor de 0,58.
- Crespo: 0,55.
- Agüero: 0,41.
- Maradona: 0,37.
Y todavía falta gente. Luis Artime hizo 24 goles en 25 partidos entre 1961 y 1967. Herminio Masantonio, el nueve de Huracán de los años treinta, dejó 21 goles en 19 partidos: más de uno por encuentro. Ninguno de los dos aparece en el top ten histórico porque el fútbol de su época simplemente no ofrecía partidos suficientes para acumular.
Lo que la tabla no cuenta
Guillermo Stábile fue el goleador del primer Mundial de la historia, Uruguay 1930, con ocho goles. Jugó exactamente cuatro partidos con la selección argentina en toda su vida. Ocho goles en cuatro partidos y no lo verás en ninguna lista de máximos anotadores.
Norberto Doroteo Méndez, campeón de la Copa América en 1945, 1946 y 1947, sigue siendo hoy el máximo goleador histórico de la Copa América con 17 tantos, compartiendo el récord con el brasileño Zizinho. Ese dato no lo sabe casi nadie, y sin embargo es de los pocos récords sudamericanos que la selección argentina lleva ochenta años sin soltar.
Lautaro Martínez lleva temporadas escalando hacia esa zona media de la tabla y va a seguir subiendo, porque juega en la era del calendario infinito. Dentro de diez años habrá que volver a mirar la lista con las mismas precauciones: cuántos partidos, contra quién, en qué competición. El orden de los nombres dice bastante menos de lo que parece a primera vista.